Daria Honcharenko, Analista junior para la región de los Balcanes en el Centro Analítico Resurgam
A tanker carrying liquefied natural gas (LNG). Photo: Michael Weber/Imagebroker/picture alliance
Mientras que anteriormente los Balcanes eran principalmente un territorio de tránsito para el gas ruso, en la actualidad los países de la región están desarrollando activamente infraestructuras de GNL (gas natural licuado) y nuevas rutas de transporte de gas. Estados Unidos respalda estos proyectos con el objetivo de reducir la dependencia europea de los recursos energéticos rusos. Al mismo tiempo, el creciente protagonismo de los Balcanes intensifica la competencia entre la UE, Estados Unidos y Rusia por la influencia en la región.
Los Balcanes se han convertido en un eslabón clave de tránsito entre las terminales de GNL del Mediterráneo y los mercados de Europa Central. A través de la terminal de Alexandrópolis y de la terminal de GNL de la isla de Krk llega a la región gas natural licuado procedente de Estados Unidos y del mercado internacional, que posteriormente se distribuye mediante el sistema gasístico balcánico.
Otra vía importante para la diversificación del suministro de gas de la Unión Europea es el Corredor Meridional de Gas, a través del cual el gas azerbaiyano procedente del yacimiento de Shah Deniz llega a Europa. Paralelamente, la UE desarrolla la red de interconectores Grecia–Bulgaria, Bulgaria–Serbia y Croacia–Hungría. Estas infraestructuras permiten redistribuir el gas entre los países balcánicos y Europa Central, así como redirigir rápidamente los suministros en función de las necesidades y de las fuentes de importación disponibles.
Asimismo, desempeñará un papel importante el «Corredor Vertical del Gas», destinado a conectar los sistemas gasísticos de Grecia, Bulgaria, Rumanía, Hungría y Ucrania. A fecha de 2026, el corredor funciona parcialmente, aunque se espera que el proyecto quede plenamente completado antes de finales de 2026. A largo plazo, esta ruta podría convertirse en una de las principales alternativas para el suministro de gas en la región.
Los países de los Balcanes disponen ahora de mayores oportunidades para influir en el desarrollo de los proyectos energéticos europeos y en la distribución de las inversiones. Su posición resulta cada vez más determinante para la puesta en marcha de nuevas rutas de suministro y de iniciativas de integración.
Sin embargo, los Balcanes carecen actualmente de una posición energética común, lo que limita su desarrollo conjunto y su influencia en el mercado. En particular, Serbia y, en parte, Bosnia siguen dependiendo del gas ruso a través del «TurkStream», mientras que Grecia y Croacia apuestan por las terminales de GNL y por los suministros procedentes de Estados Unidos. Bulgaria, Rumanía y Macedonia del Norte reciben recursos energéticos de diversas fuentes, lo que convierte a los Balcanes no en un espacio energético común, sino en un escenario de competencia entre distintos modelos geopolíticos.
Estados Unidos utiliza su posición como principal exportador de recursos energéticos para reforzar su influencia geopolítica en Europa. Washington consolida su presencia mediante contratos a largo plazo para el suministro de GNL, inversiones en infraestructuras energéticas y su participación en el desarrollo de nuevas rutas de abastecimiento.
La cumbre de la «Iniciativa de los Tres Mares», celebrada este año en Dubrovnik, se convirtió en una plataforma para la coordinación de proyectos energéticos en Europa Central y el Sudeste de Europa, donde Estados Unidos actúa como uno de los principales socios e inversores externos.
Durante esta cumbre, la empresa estadounidense Venture Global firmó un acuerdo de aproximadamente 6.000 millones de dólares con la compañía griega Aktor LNG para el suministro de GNL estadounidense a Albania a partir de 2030. Paralelamente, la terminal de Alexandrópolis distribuye gas estadounidense a través del corredor Grecia–Bulgaria–Rumanía–Ucrania, que está sustituyendo progresivamente el antiguo esquema de suministro de este a oeste. Junto con estas nuevas rutas, los países de la región se integran en un sistema común de contratos estadounidenses, infraestructuras y estándares energéticos.
En el centro de esta estrategia se encuentra el «Trump Peace Pipeline Framework», un programa orientado al desarrollo de nuevas rutas energéticas en Europa Central y el Sudeste de Europa. Asimismo, Estados Unidos respalda el Interconector Sur entre Bosnia y Herzegovina y Croacia, cuyo objetivo es reforzar la conectividad energética de la región.
Las rutas 2 y 3, enmarcadas en la iniciativa «Corredor Vertical», que garantizan la importación de gas a Ucrania. Fuente
Un proyecto que ha suscitado especial controversia es el plan para construir un nuevo interconector gasístico entre Bosnia y Croacia, vinculado al acceso a la terminal de GNL de la isla de Krk con la participación de inversores estadounidenses.
En Bruselas, la preocupación no radica en la idea del nuevo corredor en sí, sino en la forma en que se pretende llevar a cabo. El embajador de la UE en Bosnia y Herzegovina, Luigi Soreca, advirtió de que las modificaciones propuestas podrían ser incompatibles con los principios de transparencia y competencia exigidos por la Unión Europea. En concreto, Bruselas expresa su inquietud por la adopción de una ley especial que designa a una empresa privada estadounidense como inversora y promotora del proyecto sin un procedimiento abierto de licitación competitiva.
Paralelamente, en la UE aumenta la preocupación por el fortalecimiento de la presencia estadounidense a través de las terminales de GNL y de los proyectos relacionados. En particular, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, declaró en 2026 que la Unión Europea «está incrementando de manera significativa su dependencia del GNL procedente de Estados Unidos» y que debe seguir diversificando sus fuentes de suministro. En este contexto, la expansión de los proyectos energéticos estadounidenses en los Balcanes podría reforzar aún más el papel de Estados Unidos en el abastecimiento de gas de la región y de Europa en su conjunto.
Tras la reducción de la mayoría de las rutas de exportación de gas ruso hacia Europa, los Balcanes han quedado, de hecho, como el único corredor de gasoductos para su suministro. El «TurkStream» se ha convertido en la única ruta operativa para el transporte de gas ruso hacia los consumidores europeos. A través de este gasoducto, el gas llega a parte del sudeste de Europa, incluida Serbia.
Aunque Belgrado sigue obteniendo una parte importante de su gas de Rusia, está buscando gradualmente fuentes alternativas de energía. Por ejemplo, el país está desarrollando interconectores con Bulgaria y también prevé nuevas conexiones con Macedonia del Norte y Rumanía.
Para Rusia, esto supone una pérdida progresiva de posiciones en el mercado europeo del gas. Incluso los países balcánicos que todavía reciben gas ruso están diversificando activamente sus suministros y desarrollando infraestructuras alternativas. Esto reduce las posibilidades de Rusia de mantener su influencia energética en la región.
El sistema energético europeo está evolucionando gradualmente hacia un modelo más flexible en comparación con el anterior, que dependía en gran medida de Rusia como principal proveedor de gas.
En este nuevo esquema, ya no es una única ruta principal la que adquiere importancia, sino la forma en que los distintos países están interconectados, ya que ello permite redistribuir rápidamente los recursos energéticos entre diferentes proveedores en caso de interrupciones del suministro o de cambios en el mercado. Asimismo, este modelo favorece una integración más profunda de Ucrania en el sistema energético de la Unión Europea.
A través de las nuevas rutas con Rumanía y Bulgaria, en particular mediante los interconectores Orlivka–Isaccea y Rumanía–Bulgaria, Ucrania se está incorporando progresivamente a este sistema. Esto significa que el espacio energético de la región se vuelve cada vez más interconectado gracias a la red de gasoductos e interconectores.
En esta configuración, los Balcanes desempeñan el papel de principal centro de recepción de gas procedente de fuentes alternativas, principalmente a través de las terminales de GNL de Grecia y de las rutas del Corredor Meridional de Gas. Al mismo tiempo, los países de Europa del Este garantizan el tránsito, el almacenamiento y la redistribución de los flujos de gas hacia los mercados de Europa Central.
Para Ucrania, esto significa que su papel evoluciona gradualmente hacia el de una «reserva energética» de Europa, ya que sus instalaciones subterráneas de almacenamiento y su sistema de transporte de gas permiten almacenar y redistribuir rápidamente el gas entre distintos corredores de suministro.
A largo plazo, las nuevas rutas energéticas podrían reforzar el papel de la región del mar Negro y los Balcanes dentro del sistema energético europeo. En este modelo aumentará la importancia de los países que disponen de una infraestructura desarrollada para el almacenamiento, el transporte y la redistribución del gas, y Ucrania es uno de ellos.
El sistema energético europeo está pasando gradualmente de un modelo basado en grandes gasoductos troncales a una red de interconectores interconectados entre sí. Esto aumenta la flexibilidad del sistema y amplía las posibilidades de elegir distintas rutas de suministro, aunque al mismo tiempo refuerza el papel de determinados proveedores de GNL, especialmente Estados Unidos. Los Balcanes, por su parte, consolidan su posición como nodo de tránsito entre las terminales de GNL de Grecia y Croacia, el Corredor Meridional de Gas y los mercados de Europa Central.
La región no constituye un espacio energético unificado. Una parte de los países se integra en las rutas occidentales mediante el GNL y los nuevos interconectores, mientras que otra mantiene su dependencia del gas ruso a través de los sistemas de gasoductos ya existentes. Esto da lugar a la coexistencia de circuitos energéticos paralelos dentro de una misma región.
Como resultado, los Balcanes se convierten en un escenario de competencia entre diferentes rutas de suministro y distintos modelos de integración energética.
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