El espacio mediático francés informa en su mayoría de manera veraz a sus lectores sobre la guerra ruso-ucraniana. Sin embargo, existen autores que, al informar sobre la invasión rusa, vulneran los estándares periodísticos y distorsionan los hechos, contribuyendo así a la difusión de la desinformación rusa. Otro problema es la publicación por parte de los medios franceses de artículos de agencias de información rusas sin proporcionar contexto. Estos son los resultados de la investigación sobre la cobertura de la guerra ruso-ucraniana por los medios franceses, realizada por la comunidad internacional informativo-analítica Resurgam.
En 2026, la comunidad internacional informativo-analítica Resurgam llevó a cabo una investigación sobre la calidad de la cobertura de la guerra ruso-ucraniana en los medios franceses. Se trata ya de la segunda investigación de la comunidad tras el análisis de los medios españoles, cuya presentación tuvo lugar en agosto de 2025.
Sobre la base de una metodología propia de análisis de contenido, representantes de la comunidad Resurgam analizaron, entre septiembre y noviembre de 2025, artículos de ocho de los principales medios franceses, concretamente Le Figaro, Le Monde, Le Point, L’Express, Le Nouvel Obs, Libération, La Provence y Le Journal du dimanche. En el transcurso de la investigación se analizaron 3893 artículos que abordaban el tema de la guerra ruso-ucraniana y que fueron publicados por las ocho ediciones anteriormente mencionadas en 2024.
Diagrama de agrupación de los artículos analizados según la metodología de investigación
En general, solo el 2,5% de los artículos analizados (99 de 3893) fue clasificado en el nivel rojo. Es decir, contenían graves vulneraciones de los estándares periodísticos: manipulaciones, distorsiones y sustitución de relaciones de causa y efecto. En dichos artículos, el tema de la invasión rusa era presentado de manera manipulativa y se difundían narrativas prorrusas. Es importante añadir que 57 de los 99 artículos del nivel rojo fueron publicados sin indicación de autoría o como materiales de agencia o editoriales.
La mitad de los artículos (50,5%, 1966), según la metodología de Resurgam, fue clasificada en el nivel verde como materiales que cubren objetivamente la invasión rusa. El resto de los artículos (47%, 1828) fue evaluado como materiales que, en su mayoría, cumplen los estándares, y cuyas imprecisiones menores o pequeños defectos no afectan a la calidad general ni a la objetividad. De este modo, los medios franceses cubren la guerra ruso-ucraniana de manera bastante profesional y veraz.
La mitad de los medios analizados, concretamente Le Point, Le Monde, L’Express y Le Nouvel Obs, recibió la máxima evaluación en cuanto a objetividad y veracidad en su cobertura de la guerra de Rusia contra Ucrania.
Tabla de clasificación de las publicaciones según los resultados del estudio
Dichos materiales se basan en mensajes de agregadores de noticias rusos o de fuentes oficiales de Rusia y, en ocasiones, constituyen de hecho una reproducción directa de los mismos. En particular, se trata de publicaciones de la agencia francesa AFP que contienen declaraciones de figuras políticas rusas o comunicados de prensa de estructuras estatales. De este modo, no solo se difunden la desinformación y la propaganda rusas, sino que la posición rusa se presenta como si correspondiera a la realidad, en lugar de como la posición de la parte que inició la agresión contra un Estado independiente. Es importante señalar que no evaluamos si la desinformación rusa fue difundida consciente o inconscientemente por los medios.
Un problema análogo surge también con la publicación de materiales de corresponsales de medios en Rusia sin los comentarios correspondientes, en particular en Le Figaro. La libertad de expresión en Rusia se encuentra actualmente limitada por la vigente legislación represiva, que también se aplica a los periodistas extranjeros, lo que imposibilita una cobertura objetiva de los acontecimientos. Por ejemplo, existe la exigencia de indicar «operación militar especial» en lugar de «guerra ruso-ucraniana», entre otras, lo que también conduce a la difusión de la desinformación y propaganda rusas, y la posición rusa se presenta como si correspondiera a la realidad en lugar de como la posición de la parte que inició la agresión contra un Estado independiente. Recomendamos marcar dichos textos y comentarios como aquellos que han sido proporcionados bajo coacción.
Cabe señalar que el problema clave no reside en tal utilización de materiales procedentes de agencias de información, sino en la ausencia de contexto editorial. Como resultado, dichos textos pueden ser percibidos por la audiencia como materiales editoriales que cumplen los estándares mediáticos, aunque en realidad transmiten las narrativas de Rusia.
Al mismo tiempo, Le Journal du dimanche mostró el peor nivel de objetividad y veracidad en la cobertura de la guerra de Rusia contra Ucrania. Su sesgo ideológico (el medio posee una orientación política de extrema derecha) influye en la objetividad de la cobertura informativa y sitúa a este medio al final de la clasificación.
Como resultado de nuestra investigación, elaboramos una lista de autores que difunden información sobre la invasión rusa vulnerando los estándares periodísticos y distorsionando deliberadamente los hechos, lo que contribuye a la difusión de la desinformación y propaganda rusas en Europa.
| Nombre y apellidos | Número de artículos analizados y puntuación total (máximo 10) | Comentario |
|---|---|---|
| Régis Le Sommier | 14 artículos, de los cuales 7 son amarillos y 7 rojos. Puntuación: 2,5 | El autor ofrece una visión parcial de la guerra entre Rusia y Ucrania a favor de Rusia e intenta justificar la invasión rusa de Ucrania. Difunde narrativas prorrusas, tales como: la guerra civil en Ucrania (en particular, utilizando los términos «autonomistas prorrusos» y «separatistas prorrusos» en lugar de «colaboradores prorrusos»), utilizando tesis como que Rusia y Ucrania son pueblos hermanos, que Ucrania es una marioneta de EE. UU., así como sobre la gran prevalencia de las ideas neonazis en Ucrania. El autor se opone a que Europa, y en particular Francia, preste ayuda a Ucrania, argumentando erróneamente que esto provocará la Tercera Guerra Mundial. |
| Alain David Pierre Barluet | 25 artículos: 2 verdes, 17 amarillos y 6 rojos. Puntuación: 4,2 | El autor visita con frecuencia los territorios ocupados de Ucrania y, en sus artículos, utiliza las palabras de la gente común para legitimar la administración de ocupación rusa y promover narrativas rusas, tales como: la pertenencia de los territorios ocupados a Rusia, la alegría de los habitantes de dichos territorios por este motivo y su temor ante el regreso de Ucrania. |
| Julian John Colling | 3 artículos: 1 amarillo, 2 rojos. Puntuación: 1,7 | El autor difunde narrativas rusas como la existencia de rusofobia en Ucrania y, al mismo tiempo, hace hincapié en el uso del ruso por parte de los ucranianos. De este modo, probablemente intenta justificar la invasión de Rusia. El autor intenta humanizar a Rusia al relatar experiencias personales y, en sus textos, invierte las relaciones de causa y efecto. |
| Vincent Hervouët | 4 artículos: rojos. Puntuación: 0. | En sus artículos y podcasts sobre la guerra de Rusia contra Ucrania, Ervue destaca por sus valoraciones pesimistas: a menudo subraya que los dirigentes europeos han fracasado y que las esperanzas de una liberación total de los territorios ucranianos son una ilusión. En una serie de columnas, critica las tendencias autoritarias del presidente Zelensky y subraya que las negociaciones con Rusia son inevitables. |
| Laeticia Strauch-Bonart | Artículo 1: rojo. Puntuación: 0. | La autora entrevistó al británico Owen Matthews, quien participa en actividades informativas de propaganda rusa, durante la cual la periodista promovió los discursos rusos sobre la rusofobia en Ucrania y el nacionalismo (con connotaciones negativas). Cuando el entrevistado equipara el paso de los ucranianos de habla rusa al idioma ucraniano con la rusofobia y el nacionalismo, ella no reacciona de ninguna manera. Aunque, como autora de libros sobre ideologías conservadoras, debería comprender que se trata de fenómenos inconexos y que la actitud negativa hacia el idioma ruso es consecuencia de la invasión rusa. La autora tampoco reacciona ante las declaraciones de falta de respeto hacia la integridad territorial de Ucrania por parte del orador ni ante su justificación del ataque de Rusia a Ucrania. |
| Pierre Lellouche | Artículo 1: rojo. Puntuación: 0. | El autor atribuye la responsabilidad de la guerra a Europa en lugar de a Rusia, deshumaniza a Ucrania y a la UE, exagera el poderío de las fuerzas rusas y, al mismo tiempo, menosprecia el de las europeas, y aboga en contra del envío de armamento a Ucrania. Teniendo en cuenta que Pierre Lellouche es un conocido político y diputado francés, así como antiguo secretario de Estado en los gobiernos de François Fillon, la difusión de su postura sin los comentarios editoriales necesarios puede tener un gran impacto en la sociedad francesa. |
| Anne Nivat | 2 artículos: en rojo. Puntuación: 0. | La periodista ha visitado en repetidas ocasiones los territorios ocupados. En sus artículos, difunde la idea de que a los ucranianos les da igual bajo qué bandera vivir, exime a los rusos de toda responsabilidad por la invasión y contribuye a legitimar a las autoridades de ocupación. |
| Julien Chabrout | 3 artículos: 2 verdes y 1 rojo. Puntuación: 6,7. | El autor atribuye la responsabilidad de la guerra a Ucrania en lugar de a Rusia, invierte las relaciones de causa y efecto y presenta los hechos exclusivamente desde el punto de vista ruso. |
| Stanislas Poyet | 11 artículos: 5 verdes, 4 amarillos y 2 rojos. Puntuación: 6,4. | A pesar de ser corresponsal en Ucrania, el autor no comprende del todo el contexto político interno del país. El periodista intenta restar importancia al problema de la evasión del servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Ucrania mediante una cobertura sesgada del tema y haciendo caso omiso del hecho de que Ucrania se encuentra en guerra debido a la agresión de Rusia, así como de la necesidad de defenderse de dicha agresión. El autor también tiene una visión limitada de la cuestión eclesiástica y religiosa en Ucrania, por lo que acusa a Ucrania de atacar a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú. |
La comunidad informativo-analítica Resurgam continúa su investigación sobre la calidad de la cobertura de la guerra ruso-ucraniana en los principales medios de varios países europeos, iniciada en 2025. Están previstas investigaciones sobre los medios de Alemania y del Reino Unido.
La metodología de Resurgam contiene tres niveles de evaluación de los artículos. El primer nivel consiste en la evaluación cruzada de los textos por parte de voluntarios de Resurgam según criterios definidos, entre los cuales figuran el cumplimiento de los estándares periodísticos básicos, la conformidad con el derecho internacional (en particular, la condena de Rusia por la invasión de Ucrania, el reconocimiento de la independencia y subjetividad de Ucrania). La evaluación contempla los siguientes niveles: «verde» (cobertura constructiva de los acontecimientos, estructura correcta y conformidad con los estándares periodísticos), «amarillo» (el artículo cumple en su mayor parte los estándares, y las pequeñas imprecisiones o vulneraciones existentes no afectan a la calidad general ni a la objetividad) y «rojo» (existen graves vulneraciones de los estándares periodísticos: manipulaciones, distorsiones, sustitución de relaciones de causa y efecto).
El segundo nivel se refería a la preparación, por parte de expertos de Resurgam, de dosieres sobre los autores de los artículos (estudio del background de los autores, determinación de la sistematicidad de otras publicaciones provocadoras fuera del marco de la investigación, análisis de contactos y verificación de los autores en relación con vínculos con la Federación de Rusia y posibles niveles de sesgo).
El tercer nivel consistía en una evaluación externa de revisión por pares (sin participación de representantes de Resurgam) de los artículos por parte de representantes del periodismo académico, redactores jefe de publicaciones ucranianas, especialistas en fact-checking, psicología política y otros ámbitos.