Luchakova Yelyzaveta, pasante del Centro «Resurgam» en el ámbito europeo
Photo: Associated Press
Ursula von der Leyen continuó la tradición familiar y se dedicó a la política europea, al igual que su padre. Durante los 20 años posteriores a su ingreso en la CDU alemana (Unión Demócrata Cristiana), ascendió gradualmente en la carrera política, comenzando desde el nivel regional (Land). Entre 2003 y 2019 fue elegida cuatro veces al Bundestag, dirigió tres ministerios federales y llegó a ser vicepresidenta federal de la CDU.
Su campaña política dentro de la CDU se caracterizó por la imagen de una «demócrata cristiana moderna», que combinaba los valores familiares con la participación activa de las mujeres en el mercado laboral. Esta imagen hizo que el partido resultara más atractivo para las mujeres urbanas con formación académica. Al mismo tiempo, en el ámbito regional promovía una mayor autonomía de las familias respecto al Estado, mientras que tras su paso al nivel federal defendió una mayor intervención estatal, la igualdad de género y las reformas. Era una evolución lógica: como madre de siete hijos, la señora Ursula difícilmente podía dejar de promover el apoyo estatal a otras familias.
Como ministra federal de Familia entre 2005 y 2009, introdujo las prestaciones parentales por hijos (Elterngeld), amplió el permiso parental para los hombres y defendió cuotas para las mujeres en los consejos de supervisión de las corporaciones. Posteriormente, se le confió el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales entre 2009 y 2013, donde impulsó el proceso hacia la legalización de cuotas para las mujeres en el sector empresarial y la implantación de un salario mínimo. Estas medidas fueron adoptadas después de su salida del cargo. Sin embargo, el Ministerio de Defensa, que la propia señora von der Leyen solicitó a la canciller Angela Merkel, mostró una menor eficacia y provocó una disminución de sus índices de popularidad. Continuó promoviendo la justicia social ya dentro de la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas de Alemania): se amplió la atención infantil para los militares y se incorporaron módulos sobre inclusión en la formación básica. Pero de ella se esperaba otra cosa: transformar la Bundeswehr en un empleador atractivo para aumentar el número de efectivos, y no lo consiguió. Aunque recibió elogios por el incremento de los fondos destinados a la adquisición de armamento, que aumentaron drásticamente de 6.000 millones de euros a 32.000 millones.
Así, tras 15 años de carrera política, se convirtió en una figura destacada y sus índices de popularidad y aprobación crecieron tanto en Alemania como dentro de la CDU, razón por la cual la señora Merkel le confió tres ministerios durante ese período. Se convirtió en la única política que participó en los cuatro gobiernos de Merkel. Por ejemplo, en abril de 2011 su índice de aprobación era superior al de Merkel (52 % frente a 48 %). Sin embargo, antes de asumir la presidencia de la Comisión Europea fue objeto de las críticas más severas: existían déficits en todos los niveles del ejército, se destinaron cientos de millones de euros a consultores externos y los sectores conservadores del partido desaprobaban sus reformas, que consideraban que diluían la identidad de la formación política. No obstante, era percibida como una política de equipo, capaz de alcanzar acuerdos y que no traicionaba el principal valor político que proclamaba: el acceso de los alemanes a los bienes públicos como norma fundamental de vida. Precisamente su carácter sistemático y su capacidad de trabajo en equipo le permitieron neutralizar el impacto de los escándalos y de la caída de popularidad, logrando entrar en la lista de candidatos al cargo de presidente de la Comisión Europea.
Fue elegida presidenta de la Comisión Europea en una situación en la que fracasó el esperado mecanismo de los «candidatos principales» (Spitzenkandidaten), un procedimiento en el que el voto por un partido se considera simultáneamente un voto por su líder como candidato a la presidencia de la Comisión Europea; es decir, el presidente debería haber sido el líder del partido vencedor en las elecciones al Parlamento Europeo. En este contexto, von der Leyen representó una «solución aceptable», ya que contaba con experiencia, gozaba de respeto en la escena europea y representaba a la moderada CDU. Factores clave en su elección fueron también el apoyo de Emmanuel Macron, su conocimiento de la política europea y la posición de los principales países de la Unión Europea.
El 19 de julio de 2019, su candidatura fue respaldada por 383 diputados (siendo necesario un mínimo de 374), entre ellos miembros del Partido Popular Europeo, los liberales, los socialdemócratas y diputados de Europa del Este. Ella ofreció una cooperación comprometida a tres grupos parlamentarios:
se pronunció a favor de un impuesto sobre el CO₂;
asumió el compromiso de alcanzar una producción industrial climáticamente neutra para 2050;
y solicitó la implantación de un salario mínimo en toda la Unión Europea.
Estas promesas fueron importantes para atraer los votos de diputados ecologistas, de centroizquierda y liberales. En definitiva, pese a las críticas dirigidas contra la gestión de Ursula von der Leyen al frente del Ministerio de Defensa, prevalecieron el equilibrio político y los acuerdos intergubernamentales por encima de los índices de popularidad.
Ursula von der Leyen estrecha la mano del entonces presidente del Parlamento Europeo tras el anuncio de los resultados de la votación. Fuente
Entre las competencias de la presidenta de la Comisión Europea se encuentran la definición de la agenda política, la distribución de carteras entre los comisarios y la decisión sobre su destitución, la supervisión de la aplicación de la legislación europea y la gestión del presupuesto de la Unión Europea. Es importante destacar que la Comisión Europea es la única institución que representa a la Unión Europea en las relaciones internacionales. Esto confiere al cargo un considerable peso geopolítico. Examinemos, sin embargo, las principales áreas de sus esfuerzos.
En materia migratoria, modificó rápidamente el sistema de acogida de refugiados: entre las novedades se incluyeron procedimientos fronterizos acelerados, la deportación como posible desenlace del proceso migratorio y un cribado inicial de salud y seguridad. Se introdujo un «mecanismo obligatorio de solidaridad»: o bien aceptar solicitantes de asilo, o bien realizar una contribución financiera por ellos. Durante los últimos años ha viajado activamente a países de Oriente Próximo para que colaboren en el control de los flujos migratorios a cambio de inversiones financieras. Su eficacia ha sido valorada de forma limitada: los refugiados ahora eligen otras rutas, a menudo más peligrosas.
El Pacto Verde constituyó el eje central de su programa político: se fijó el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para 2050, aumentar la proporción de energías renovables y lograr la autonomía energética. En seis años, gracias a esta reforma, la cuota de energías renovables aumentó un 13 %, la Unión Europea redujo sus emisiones en aproximadamente un 32–33 % y la participación de los combustibles fósiles en la generación eléctrica descendió hasta un mínimo histórico de aproximadamente el 29 %. Sin embargo, los avances del Pacto Verde se han visto ensombrecidos por los elevados costes, la burocracia y la dependencia tanto de China como de Rusia. No obstante, la cuestión de la dependencia, ejemplificada por el abandono del gas ruso, la presidenta logró resolverla con relativa rapidez: su participación se redujo del 48 % al 13 % en cuatro años, y el abandono total está previsto para 2027.
Dado que von der Leyen asumió el cargo en vísperas de la pandemia de coronavirus, la protección social de los europeos volvió a ocupar un lugar prioritario. En consonancia con la justicia social, tan cercana a la señora Ursula, la Unión Europea coordinó por primera vez en su historia la adquisición de casi mil millones de vacunas y promovió el salario mínimo. Posteriormente, durante su reelección en 2024, insistió en que los países presentaran un candidato hombre y una candidata mujer para mejorar el equilibrio de género en la alta dirección de la Unión Europea, lo que permitió aumentar la proporción de mujeres del 24 % al 40 %.
El mayor cambio en la Comisión Europea durante la era de Ursula fue el fortalecimiento de la orientación geopolítica y de defensa, que anteriormente había permanecido en una posición marginal debido a la delegación de responsabilidades en Estados Unidos, aunque hasta 2022 ella misma promovía la autonomía de la Unión Europea dentro de las relaciones transatlánticas. Al comienzo de su segundo mandato, von der Leyen nombró al primer Comisario de Defensa en la historia de la Unión Europea, un hecho simbólico: este ámbito se considera lo suficientemente importante como para requerir un equipo específico dedicado a él.
Su tarea consistía en reforzar las asociaciones estratégicas interregionales existentes y crear otras nuevas. Por ello impulsó el proyecto Global Gateway, que contempla inversiones por valor de 400.000 millones de euros en los países del Sur Global en sectores como la energía, el transporte y la educación. Esto también respondía a la necesidad de obtener un mayor acceso a minerales estratégicos y reducir la dependencia de China. En 2026 declaró asimismo que la energía nuclear debía regresar a Europa, precisamente aquella que ella misma había criticado anteriormente.
Las reivindicaciones territoriales de la Casa Blanca sobre la isla de Groenlandia, las críticas a la Unión Europea como aliado ideológico inadecuado, la injerencia rusa y estadounidense en las elecciones europeas y las operaciones híbridas rusas dentro de la Unión reforzaron las dudas de von der Leyen sobre la posibilidad de preservar el actual orden internacional. Por ello, en la Conferencia de Múnich de 2026, su mensaje fue categórico: «Estamos aumentando el gasto militar en un 80 % respecto al nivel anterior a la guerra, porque la defensa de la Unión Europea es una obligación, no una opción».
La capacidad de actuación autónoma de Europa ha aumentado durante los últimos cuatro años de su liderazgo, algo que también se refleja en las cifras. Por ejemplo, con su apoyo, la Comisión Europea presentó el plan «ReArm Europe», que prevé movilizar hasta 800.000 millones de euros para incrementar el gasto en defensa de los Estados miembros. Sin embargo, hoy resulta difícil evaluar la eficacia de este programa, ya que encuentra resistencia entre varios países y aún se encuentra en fase de desarrollo.
Al mismo tiempo, la Unión Europea no logró construir una posición común respecto a la guerra en Irán ni proponer un plan propio, pese al gran deseo de von der Leyen de convertir a la Comisión Europea en un actor geopolítico. Tras los ataques contra Irán, ella y el presidente del Consejo Europeo se limitaron a pedir la máxima contención. Esto significa que Europa experimenta las consecuencias de la guerra, pero no es más que un espectador, y la posición de Ursula ha resultado más declarativa que cohesionadora.
Dado que casi toda su carrera se ha construido sobre el desarrollo de estándares sociales, la señora von der Leyen trasladó este principio también al ámbito económico. Se creó el amplio fondo de recuperación NextGenerationEU tras la pandemia de COVID-19, destinado a la transición ecológica, la competitividad y el potencial innovador. Von der Leyen también buscó simplificar la actividad empresarial en la Unión Europea con el objetivo de impulsar la desregulación, garantizar la igualdad de acceso y unificar las normas en los 27 Estados miembros. Según las estimaciones de la Comisión Europea, esto podría reducir los costes empresariales en 37.500 millones de euros al año.
Para diversificar los proveedores energéticos, la Unión Europea firmó contratos de importación de petróleo y gas con Noruega y con países de Oriente Próximo. Especial relevancia tienen los acuerdos que la Comisión Europea concluyó con los países de América del Sur y con India en 2026. La Unión Europea elimina los aranceles sobre el 92 % de las importaciones procedentes del MERCOSUR (principalmente productos agrícolas), mientras que el MERCOSUR elimina los aranceles sobre el 91 % de las exportaciones de la Unión Europea (automóviles, componentes, productos químicos y vino). Para la Unión Europea, esto supone un acceso crítico a materias primas estratégicas (litio y cobre para la «transición ecológica»). Con India se firmó un Acuerdo de Libre Comercio (FTA), así como acuerdos separados sobre protección de inversiones y seguridad (Security and Defence Partnership). Para la Unión Europea se eliminaron o redujeron sustancialmente los aranceles sobre el 97 % de las exportaciones europeas.
El acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y la Unión Europea tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tampoco recibió el respaldo alemán (fue condenado por todos los sectores políticos). Según el acuerdo, la Unión Europea paga un 15 % por los productos estadounidenses, mientras que para Estados Unidos se eliminan todos los aranceles. Este acuerdo ha sido objeto de críticas, pero se convirtió en una forma de evitar una guerra comercial a gran escala con Estados Unidos, en cuyo marco Donald Trump amenazaba con imponer aranceles del 30 %. Esto constituyó una nueva confirmación de que la señora Ursula puede optar por métodos impopulares, pero eficaces, capaces de proteger a Europa a largo plazo.
Durante sus siete años al frente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen desarrolló un estilo de gestión particular: centralizado. Las decisiones clave suelen prepararse por un círculo reducido de asesores. Su estilo se formó bajo la influencia de las crisis: la COVID-19, la guerra de Rusia contra Ucrania y la crisis energética. Actúa siguiendo la lógica de «primero estabilizar la situación y después resolver los matices políticos». Sin embargo, dado que es una candidata del «consenso político», sus decisiones continúan siendo equilibradas.
Entre sus logros se incluyen el rápido acceso a las vacunas, las inversiones multimillonarias destinadas a garantizar un acceso equitativo a los beneficios de la Unión Europea y a la defensa, la protección del mercado digital y la congelación o reducción de la financiación para los países que bloquean las decisiones europeas. Los partidos que la eligieron en 2019 repitieron su apoyo en 2024, por lo que su figura sigue siendo consensuada y demandada. También se le reconoce su labor de equilibrio para que los cargos más altos representen al conjunto de la Unión Europea desde el punto de vista geográfico, de género y partidista (las áreas de relaciones internacionales, defensa y asociaciones con terceros países están representadas por personas procedentes de Polonia y de los países bálticos).
Los conflictos también acompañaron a la señora von der Leyen. Se presentaron tres mociones de censura contra ella (las tres fracasaron) y mantiene enfrentamientos tanto con el ala izquierda como con la derecha del Parlamento Europeo, que la acusan de exceder sus competencias, de haber aceptado un acuerdo desfavorable con Estados Unidos y de falta de transparencia en la adquisición de vacunas.
Su enfrentamiento más público fue con Viktor Orbán. Para von der Leyen era una cuestión de principios sortear su veto, ya que el Gobierno húngaro bloqueaba más de la mitad de las decisiones de política exterior y las prórrogas de las sanciones contra la Federación Rusa, reclutaba a otros países para ejercer presión política (como Eslovaquia), socavaba el consenso sobre el apoyo a Ucrania y amenazaba la capacidad de funcionamiento de la Unión Europea, poniendo así también en cuestión su papel como líder. Junto con la Comisión Europea ideó mecanismos para eludir los bloqueos: congelación de fondos, «incentivos» financieros, recurso a la mayoría cualificada y aislamiento político. Sin embargo, el problema se resolvió definitivamente con las elecciones en Hungría; entonces, la presidenta de la Comisión Europea pudo respirar aliviada: la Unión Europea había superado a un político problemático.
Así pues, su elección circunstancial como presidenta de la Comisión Europea no disminuyó la convicción de von der Leyen sobre la necesidad de una «centralización» del poder. Actúa como un elemento de cohesión a nivel supranacional y valora ante todo la lealtad. En su segundo mandato nombró comisarios europeos y vicepresidentes con visiones idénticas: eurooptimistas, orientadas a la consolidación y favorables a una mayor capacidad de actuación autónoma respecto a Estados Unidos. La presencia de von der Leyen al menos contribuye a llenar el vacío de liderazgo existente en la Unión Europea. En 2023 fue reconocida por Forbes como la mujer más poderosa del mundo. Von der Leyen también actúa como motor de las iniciativas activas y de la reconsideración del papel de la Unión Europea, aunque incluso esto resulta insuficiente para que las decisiones institucionales avancen de manera uniforme en toda la Unión. Solo queda comprender hasta qué punto su enfoque está justificado y resulta beneficioso para la capacidad defensiva de Ucrania.
Incluso antes del 24 de febrero de 2022, von der Leyen había definido sus prioridades: sanciones severas, unidad con Estados Unidos y los aliados, pleno apoyo a la democracia ucraniana y preparación ante un posible chantaje energético por parte de Rusia.
Tras el inicio de la invasión a gran escala de la Federación Rusa contra Ucrania en 2022, Ursula von der Leyen comenzó de inmediato a trabajar en la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Declaró que Ucrania debía convertirse en miembro de la Unión Europea y que el pueblo ucraniano pertenece a la familia europea de naciones. La Comisión bajo su liderazgo se convirtió en el principal impulsor de la concesión a Ucrania del estatus de país candidato a la adhesión a la Unión Europea y de la preparación de las negociaciones de ingreso, considerando la ampliación como un instrumento geopolítico clave para contrarrestar a Rusia. En el último acto conjunto con el presidente de Ucrania, celebrado en mayo de 2026 en Armenia, volvió a respaldar la apertura de los capítulos de negociación que hasta entonces había bloqueado Hungría.
Su liderazgo dio forma a la respuesta de la Unión Europea ante la crisis. La comprensión de la integración europea y del precio que Ucrania paga por la libertad se convirtieron en el fundamento sobre el que construyó sus posteriores iniciativas y utilizó los instrumentos disponibles dentro de las competencias de la Comisión Europea para llevarlas a cabo.
Así, la Comisión desempeñó un papel clave en la reorientación del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz (European Peace Facility) para financiar ayuda militar a Ucrania: por primera vez la Unión Europea financia indirectamente armamento letal para un país sometido a una agresión. Uno de los proyectos políticos centrales fue REPowerEU: la rápida reducción de la dependencia del gas ruso mediante la diversificación de proveedores, la eficiencia energética y la aceleración del desarrollo de las energías renovables.
La investigadora Elena Baccarani, en la revista West European Politics, analizó la retórica de von der Leyen durante los primeros meses de la invasión a gran escala, una retórica que desde entonces se ha vuelto más flexible, aunque mantiene el mismo contenido esencial:
con la invasión rusa de Ucrania ha llegado una crisis del orden internacional en la que las autocracias desafían a las democracias;
los métodos normativos y democráticos no logran adaptarse con suficiente rapidez a las amenazas;
Donald Trump se ha convertido en un síntoma de unos Estados Unidos que ya no consideran a Europa un aliado, sino que buscan alianzas coyunturales sin marcos morales ni estabilidad a largo plazo.
Por lo tanto, la propia Unión Europea debe fortalecerse mediante inversiones internas, una nueva estrategia y una visión crítica del mundo. Y es Ucrania, al resistir la invasión rusa, quien proporciona a la Unión Europea el tiempo necesario para estas reflexiones. Su apoyo constituye una prerrogativa tanto de la Unión Europea como de la propia Ursula von der Leyen, quien valora altamente el potencial de Ucrania para llenar el vacío geopolítico y defensivo de Europa.
Al dividir la actividad de la señora Ursula respecto a Ucrania por áreas, podemos analizar cómo su posición se transformó en iniciativas favorables a Ucrania:
Dirección económica:
apoyo estructurado por valor de 50.000 millones de euros en forma de subvenciones y préstamos hasta 2027 (Ukraine Facility);
apertura de rutas comerciales alternativas a través de los países de la Unión Europea tras el bloqueo del mar Negro por parte de la Federación Rusa;
abandono de los recursos energéticos rusos;
mecanismo para utilizar los beneficios extraordinarios procedentes de aproximadamente 210.000 millones de euros en activos congelados del Banco Central de la Federación Rusa (principalmente en Euroclear) para financiar a Ucrania a través del esquema del G7;
una idea sin precedentes de von der Leyen: utilizar los saldos líquidos de los activos congelados del Banco Central de la Federación Rusa como garantía para un préstamo de 90.000 millones de euros (Ucrania solo lo reembolsaría cuando Rusia pague reparaciones).
2.Dirección geopolítica:
recomendación personal de conceder a Ucrania el estatus de país candidato, lo que se materializó en apenas cuatro meses;
apertura de una oficina de Defence Innovation en Kiev para el intercambio de experiencia de combate;
promoción de la «Coalición de los Dispuestos» para reforzar la posición negociadora de Ucrania durante las conversaciones.
3.Dirección militar:
apoyo a la producción de municiones, cuyo primer tramo fue entregado en marzo de 2023;
promoción del uso del fondo European Peace Facility para financiar armamento letal (6.100 millones de euros);
veinte paquetes de sanciones, cada uno de ellos anunciado por von der Leyen.
4.Dirección humanitaria:
impulso de la Directiva de Protección Temporal sin examen individual de solicitudes para los refugiados ucranianos;
eliminación de aranceles y cuotas para los exportadores ucranianos;
creación del Centro para el Enjuiciamiento del Crimen de Agresión en La Haya, que ella propuso durante la cumbre Unión Europea–Ucrania de febrero de 2023;
bloqueo de los activos de los oligarcas rusos en los 27 países de la Unión Europea.
Durante los cuatro años de guerra a gran escala, von der Leyen visitó Ucrania en diez ocasiones (entre los jefes de Estado, solo Andrzej Duda la visitó con mayor frecuencia, catorce veces). Además de su carácter simbólico, sus viajes tienen una naturaleza pragmática. Fue durante estas visitas cuando anunció muchas de las iniciativas mencionadas anteriormente. Asimismo, en cada aniversario de la guerra, Ursula von der Leyen visita Ucrania junto con su delegación. En el espacio informativo, las noticias más importantes relacionadas con el apoyo a Ucrania suelen estar acompañadas por sus fotografías y discursos, porque es ella quien actúa como impulsora de dichas iniciativas.
Presentación en Bruselas del programa de ayuda financiera por valor de 90 000 millones de euros. Fuente
Sin embargo, no todos en la Unión Europea comparten la transición de Europa hacia una mayor capacidad de actuación autónoma. Por ejemplo, para lograr la concesión a Ucrania de un préstamo de 90.000 millones de euros respaldado por activos rusos congelados, ella misma tuvo que luchar y proponer alternativas (en forma de nueva deuda de la Unión Europea destinada a Ucrania). «Dado que la presión es el único lenguaje al que responde el Kremlin, también podemos aumentarla», declaró von der Leyen. Muchos países esperaban romper la resistencia de Bélgica, que justificaba su negativa con argumentos jurídicos y financieros. Aun así, en la cumbre de la Unión Europea de diciembre de 2025 los países no lograron superar el veto, por lo que se recurrió a la alternativa de una nueva deuda. El mérito de von der Leyen en la promoción de esta opción es indiscutible, ya que exigía financiación para Ucrania bajo cualquier circunstancia.
Von der Leyen sostiene constantemente que Ucrania ha propuesto en repetidas ocasiones negociaciones cara a cara, por lo que corresponde a Rusia demostrar que desea negociaciones para alcanzar la paz y no simplemente prolongar la guerra. En general, la retórica de von der Leyen muestra una evolución sin retrocesos: la dureza de su postura hacia Rusia aumenta de una fase a otra (desde la consideración de Rusia como un «socio difícil» hasta definirla como una «amenaza permanente para toda Europa»), mientras que el discurso de paz aparece no en sustitución, sino junto al discurso sancionador.
Before and after photos from the “Coalition of the Willing” video conference (17 August 2025), held in Brussels. Source
Bajo el liderazgo de Ursula von der Leyen, el cargo de presidenta de la Comisión Europea ha dejado de tener un carácter exclusivamente económico e integrador. La Comisión Europea ha comenzado a utilizar plenamente sus competencias: tanto debido a las ambiciones de Ursula como al deterioro del orden internacional basado en normas. El mérito de la presidenta de la Comisión Europea radica en haber tomado la iniciativa a tiempo y haber logrado construir un aparato que requiere su palabra final, así como en su propia orientación de política exterior, que ha salido de la sombra de Estados Unidos.
Como consecuencia, Ucrania ha recibido una ayuda financiera, política y social de largo plazo que, en la etapa actual de las relaciones, se está transformando en un sector de defensa común, algo que anteriormente no existía ni siquiera entre los países de la UE. Frau von der Leyen ha creado un marco en el que la ayuda a Ucrania es inevitable y debe garantizarse por cualquier medio. Esto ha sido posible gracias a que asumió el papel de una canciller europea que visita constantemente Ucrania y anuncia nuevos paquetes de sanciones, ayudas y proyectos de cooperación. Cualquier iniciativa en favor de la capacidad defensiva de Ucrania comienza su recorrido en los despachos de la Comisión Europea.
Se puede responder afirmativamente a la pregunta de si gobierna el continente europeo. Su influencia va más allá de la UE gracias a la ayuda prestada a Ucrania en su guerra defensiva, las sanciones contra Bielorrusia y Rusia, el establecimiento de relaciones con los países del Cáucaso, los acuerdos financieros con la India y los acuerdos sobre tránsito y distribución de refugiados con los vecinos de la UE.
Gracias a la concentración de poder, Ursula von der Leyen dispone de los recursos necesarios para moldear un nuevo orden mundial en el que Europa siga siendo el último continente que combine valores democráticos con realismo político. Sin embargo, su influencia no proviene únicamente de su cargo, sino también del tamaño de la población, del número de países, de su PIB y de la posición de uno de los mercados más prósperos del mundo. Aun así, su cargo es electivo, por lo que tiene la capacidad de definir el rumbo futuro de Europa, pero no de garantizarlo, ya que cada nueva elección en la UE puede alterar el ya frágil equilibrio de poder en favor del fortalecimiento de Europa. Sin embargo, el nombramiento del primer vicepresidente-comisario de la UE para asuntos de defensa, la presencia de representantes de los países bálticos y escandinavos en cargos militares, los cientos de miles de millones de euros en inversiones de defensa y el acercamiento a Ucrania crean un nuevo marco en el que la UE ya se está acostumbrando a vivir, incluso si algunos cuestionan la necesidad de una mayor autonomía.
El contacto con ella es de un valor incalculable no solo porque posee unas claras orientaciones eurocentristas, sino también porque es capaz de materializarlas a través de la Comisión Europea. Además, dentro de su brújula de valores, concede a Ucrania un papel central.
Desde la perspectiva ucraniana, a Frau von der Leyen se la puede caracterizar como una figura de principios, pero al mismo tiempo capaz de alcanzar compromisos, que ha evolucionado en su cargo desde una burócrata europea hasta una líder de Europa que marca la tendencia hacia una mayor autonomía y trata de impulsarla a través de todos los niveles de poder. En la actualidad parece ser una de las personas capaces no solo de preservar la democracia, sino también de responder a quienes la atacan, por ejemplo, mediante la proyección de una defensa común y la financiación de Ucrania. Mantiene una actitud crítica hacia los países que se apartan de los principios democráticos y recompensa a aquellos que demuestran su compromiso con ellos.
En el contexto de su implicación en la guerra de Ucrania y de sus amplias competencias, la profundización de la cooperación entre Ucrania y la UE parece un paso lógico. Esto podría materializarse mediante la creación de una oficina de especialistas ucranianos en Bruselas que asesorara al gabinete de la señora Ursula sobre las direcciones geopolíticas relacionadas con la defensa y la guerra cognitiva rusa. Combinando los considerables recursos, la influencia de von der Leyen y la experiencia ucraniana, sería posible desarrollar programas y llevarlos hasta su culminación teniendo en cuenta la perspectiva ucraniana.
En definitiva, puede afirmarse que Europa parece tan débil únicamente porque todavía no ha logrado utilizar plenamente su poder. La señora Ursula lo utiliza y fortalece Europa. Sin embargo, sus esfuerzos no son suficientes. La autonomía estratégica exige una evaluación realista del propio poder, y Ursula von der Leyen es una de las personas que cumplió con esta exigencia ya en 2022. Su tarea consiste en convencer a los demás bajo su liderazgo, y Ucrania ya está ayudando a la presidenta en ello: le está dando tiempo.
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